viernes, 6 de mayo de 2011

Agujeros

Querid@ lector@,
como decía vuelvo tras una breve ausencia, y vuelvo por partida doble. Aquí os dejo otro texto. Más que un relato, yo lo llamaría parida mental, pero quería compartirla con vosotros.
Espero que os guste.

AGUJEROS
Érase una vez un agujero que siempre se presentó con el nombre de "Hombligo". No sabía muy bien de dónde venía, y cómo todos, desconocía hacia dónde iba. Pero siempre le gustó ese nombre, y actuaba como si así le hubieran bautizado.

Un agujero muy pulcro, siempre limpio, y apenas velludo. Su tez era más bien pálida, pues apenas veía la luz del sol, siempre enterrado bajo ropas de algodón.

Lo cierto es que no era mala gente, pero quizá pecaba de prepotencia el algunas ocasiones, presumiendo siempre de su supuesto status corporal.

Toda su vida había transcurrido con cierta felicidad, y sobre todo, tranquilidad.

Pero no todo lo que reluce es oro, me temo; y después de la calma viene la tempestad.

Llegó un día en que, como había ocurrido en anteriores ocasiones, una intensa luz le iluminó. Sin embargo, rápidamente volvió la oscuridad, y todo a su alrededor comenzó a moverse, como si se tratase del más duro de los seísmos. De repente notó cómo una especie de masa semisólida invadía sus cavidades, dejando un nauseabundo rastro tras de sí.

Una vez calmado el seísmo, notó la fricción de algo que se llevaba todo el rastro de aquella masa semisólida y la luz volvió a iluminarle.

Nunca es fácil asumir que no somos quien creíamos ser.

Nunca es fácil averiguar que tu nombre no es "Hombligo", sino "Hojete".

Dedicado a todos los ojetes del mundo que se las van dando por ahí de ombligos.

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